En muchas ocasiones son los propios padres o familiares cercanos quienes perciben que algo no va del todo bien en el desarrollo de su hijo.
Podéis notar, por ejemplo, que vuestro bebé gira la cabeza preferentemente hacia un lado, o que evita el contacto visual, que le cuesta gesticular o sonreír. Que pasa mucho tiempo irritable o, al contrario, es demasiado tranquilo, con poco tono muscular, un llanto débil o dificultades para alimentarse eficazmente.
Algunos de estos signos pueden aparecer en un desarrollo normal, pero siempre es recomendable consultarlo con el pediatra, que valorará la necesidad de derivar a otras especialidades o realizar pruebas. No obstante, los diagnósticos médicos pueden tardar en llegar, y mientras tanto, es muy útil que el niño sea valorado por un fisioterapeuta pediátrico.
Estamos capacitados para realizar un análisis del desarrollo muy preciso, complementario al médico, y contamos con herramientas que pueden aplicarse de forma precoz para aprovechar la plasticidad cerebral, prevenir riesgos y favorecer una evolución óptima.
Un ejemplo muy frecuente es el de un bebé que mantiene la cabeza girada hacia un mismo lado. Si no se corrige a tiempo, puede desarrollar una plagiocefalia (aplanamiento del cráneo) e incluso una escoliosis más adelante. Tratar de forma temprana cualquier asimetría ayuda a evitar deformidades secundarias.
Soy experta en el análisis de la motricidad en bebés y niños, y puedo valorar posibles desviaciones en su desarrollo sin necesidad de esperar a un diagnóstico médico definitivo, ofreciendo desde el primer día la terapia más adecuada para cada caso. En estas edades tan tempranas, el tiempo es clave: cuanto antes se intervenga, mejores serán los resultados.